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Ensayo de Laili Nasr para el catálogo
de la exposición Vicente Pascual 1992-2002,
Casal Solleric, Palma de Mallorca, 2002.
"La
gran verdad, o la verdad absoluta, se hace visible a nuestra mente
por medio de lo invisible" (1)
"Este mundo es la imagen de Aquél, y viceversa"
(2)
Frecuentemente
la pintura abstracta es incomprendida por la mayoría de
los espectadores. A veces se la considera sin sentido y vacía
de contenido. Sin embargo, hacia 1910, cuando se pasó deliberadamente
del arte representativo al abstracto, los artistas abandonaron
la creación basada en una observación directa de
la naturaleza a favor de un contenido simbólico con el
fin de recurrir a fuentes más profundas y universales.
En la primera década del siglo XX, pintores de Europa y
los Estados Unidos comenzaron a crear obras de arte completamente
abstractas y, desde entonces, una proporción sorprendentemente
alta de artistas visuales han escogido el lenguaje minimalista
de la abstracción para explorar y expresar ideas espirituales
profundas, utópicas y metafísicas que no se pueden
expresar en estilos pictóricos tradicionales.
Las
obras más recientes de Vicente Pascual se alimentan de
esa línea de abstracción dedicada a un significado
superior y a la búsqueda de lo absoluto, una visión
elevada del arte, visto más como una manifestación
de leyes universales que como una expresión artística
individual. Las series Imago
Mundi y Círculos/Cíclos,
consisten en composiciones centradas y extremadamente elegantes
de sencillas formas geométricas sobre uno o dos fondos
monocromáticos. A primera vista, estas "visiones"
geométricas elegantes y restringidas son típicas
de la pintura de la posguerra, especialmente próximas a
la obra de algunos artistas abstracto-expresionistas y minimalistas.
Sin embargo, la dualidad física y psicológica que
impulsa la obra de Vicente Pascual, así como su identidad
simbólica, la alejan completamente de los ejemplos citados,
pues la dota de una cierta cualidad "mágica"
lograda por un equilibrio perfecto entre elementos opuestos, claridad
versus oscuridad, acción versus reposo, masculino versus
femenino, así como tradición versus modernidad y
Oriente versus Occidente.
Los protagonistas principales de este drama visual son las formás
geométricas más básicas, la línea
recta y el círculo. La primera representa la razón,
la estabilidad y el elemento enérgico masculino, mientras
que la segunda forma simboliza lo poético, lo activo y
el elemento femenino. El círculo, situado literalmente
en el centro de estas obras, es un potente arquetipo universal
desde la antigüedad. A lo largo de los tiempos, este símbolo
atemporal ha representado la infinidad y la totalidad, así
como el movimiento perpétuo hacia y alrededor de un centro
a menudo invisible, un viaje simbólico a la esencia. Los
arreglos de piedra circulares de Stonehenge, la danza giratoria
de los derviches, o las danzas rituales de los Indios Americanos
alrededor de la hoguera, todos son ejemplos del significado universal
asociado al círculo como la forma geométrica más
potente. Potenciadas por varias asociaciones formales, culturales
y espirituales, las series Imago Mundo y Círculos/Ciclos
de Pascual funcionan igual de bien en entornos antiguos o modernos,
dado que su contenido se basa en valores atemporales y universales
que superan al individuo y a lo finito.
La delicada mezla de lo contemporáneo y lo pre-moderno
se encuentra ya en las obras más tempranas de esta exposición,
dos
paisajes de 1991. En ellas, las pinceladas dinámicas
completamente envueltas en un cálido matiz dorado, crean
una superficie plana y decorativa que oculta delicadamente la
sólida estructura geométrica en que se fundamentan.
La luz "Transcendental Emersoniana" que ilumina la superficie
imbuye estas obras con un áurea de otro mundo, como en
un icono medieval, un manuscrito iluminado o una seda japonesa.
(3)
Las
obras de Pascual de mediados de los años
90, entre ellas las altamente evocativas de la serie Fragmentos
de 1996, son el resultado natural de su búsqueda perpétua
de formas esenciales geométricas en la naturaleza, búsqueda
que manifestó por primera vez en sus paisajes. En el ensayo
del catálogo titulado "Una Geometría Esencial",
Juan
Domínguez Lasierra describe Fragmentos como sigue:
"...estas geometrías, o fragmentos de geometrías
que Vicente Pascual nos propone, no son sino la continuidad de
aquellos paisajes que años atrás nos sedujeron con
su armonía llena de tensión interna. Si aquellos
paisajes no eran sino geometrías que derivaban en formas
reconocibles de naturaleza, estas geometrías de ahora no
son sino expresiones esencializadas de aquella naturaleza. El
paisaje como geometría, la geometría como paisaje
(4)"
Esta relación recíproca entre la geometría
en la naturaleza y la esencia geométrica del cosmos se
explica mejor en las palabras del propio Vicente Pascual, "
No entiendo el triángulo como un símbolo de la montaña,
sino como un símbolo de aquello que la montaña simboliza."
(5)
Hacia el final de la década, la pintura de Pascual se adentró
aún más en el campo de la geometría pura.
Estas pinturas han sido despojadas de toda asociación supérflua
a favor de la esencia de la existencia y de la materia, un camino
que más tarde lleva a Pascual a los espacios pictóricos
semi-vacíos de las series Imago Mundi y Círculos/Ciclos.
Estas composiciones geométricas abstractas, con sus formas
marcadamente definidas y contorneadas por líneas igualmente
prominentes, tienen mucho en común con el arte de los Indios
americanos, particularmente con la pintura y los tejidos de los
Navajo, así como con diversos estilos artísticos
no occidentales tales como las alfombras turkomanas, los kilims
y los conceptos Maya.
La exposición de Pascual al arte y a la filosofía
oriental durante un viaje al Oriente en 1974,
así como su subsiguiente exploración de tradiciones
artísticas no occidentales de varias regiones del mundo,
desde Oriente Medio hasta Polinesia y el norte de África,
cambiaron el rumbo de su arte. Él explica esta influencia
así: "...la admiración por la expresión
plástica de pueblos 'primitivos' que ha modelado mi trabajo
durante los últimos años, se ha hecho evidente al
despojar mis pinturas del velo que, en forma de paisajes, las
recubría. En este sentido puede ser oportuno decir que
lo que despierta mi interés no es la peculiaridad de ninguna
etnia en particular, sino la universalidad que comparten,.. (6)"
y continúa diciendo, "...como Basho podría
haber dicho 'No sigo a los antíguos nómadas, busco
lo que ellos buscaron'." (7)
La progresión gradual de la obra de Vicente Pascual en
la última década hacia un lenguaje minimalista abstracto
que anhela descubrir la esencia del ser y de la verdad absoluta,
coloca al artista en el centro de un fenómeno social más
amplio de concienciación espiritual, evidenciado a nivel
artístico en las numerosas exposiciones que ha habido recientemente
sobre el mismo tema alrededor del mundo. El comentario siguiente
de David S. Rubin en el catálogo de la exposición
Acerca de lo Espiritual: Los años 80, describiendo esta
tendencia artística, ilustra adecuadamente la obra de Pascual:
"Hay artistas que han demostrado a través de su arte
un auténtico compromiso por explorar cuestiones que tradicionalmente
han desconcertado a teólogos y filósofos. Esta búsqueda
se centra en la naturaleza de la existencia, en la relación
entre la humanidad y el universo del que somos parte, y en los
misterios que envuelve el concepto de lo infinito. Este tipo de
arte también pretende proporcionar alivio e inspiración
en la era turbulenta en que vivimos... Aunque cada uno posée
un punto de vista individual, todos comparten en su expresión
colectiva la preocupación de que el arte mantenga un papel
espiritual en el mundo contemporáneo." (8)
Retomando la cita del comienzo de Vantangerloo acerca de la visibilidad
de la gran verdad por medio de lo invisible, las más recientes
y más minimalistas pinturas de Pascual captan con éxito
la esencia de la verdad absoluta, no sólo a través
de la presencia dominante de formas geométricas arquetípicas,
si no también gracias a la propia ausencia de forma y materialidad
en el vacío espacial de los fondos, en la tradición
de los Tantras budistas, la pintura Zen japonesa y el arte y la
arquitectura islámica. Como muestra de esto último,
la hábil incorporación de espacio negativo en entornos
públicos y privados de los arquitectos y urbanistas musulmanes,
se basa en el positivo significado que tiene el vacío en
la tradición religiosa islámica. Como el vacío
elimina el efecto opresivo del entorno cósmico sobre el
hombre y abre la puerta a la intervención espiritual, "el
vacío tiene un papel positivo en el arte y la arquitectura
islámica, convirtiendo la materia en transparente y descubriendo
su naturaleza no permanente, y a la vez imbuyendo las formas materiales
regulares de Presencia Divina." (9)
Los
cuadros extremadamente austeros aunque tiernos y poéticos
de la última década de Pascual, son el resultado
de un enfoque intensamente intelectual a la vez que intuitivo
en el acto de pintar. Ve el arte y su creación como una
vía de participación más que como un medio
de comunicación. En un comentario reciente, escribió:
"Nunca pienso en la comunicación como un fin en si
mismo cuando estoy ocupado en el acto de creación. De hecho,
la comunicación surge de forma natural como resultado de
este acto, está ahí pero no es el objetivo. La relación
entre mi mismo y la fuente de mi obra es una relación de
dos, en la que la pintura es un canal y un soporte para exteriorizar
una intuición, o un conocimiento, con el fin de fijarlo,
interiorizarlo y asimilarlo por medio de un proceso de objetivización."
(10)
En
cuanto al aspecto intelectual de su obra, Pascual pone mucho énfasis
en la intuición, que es capaz de combinar armoniosamente
con la razón y el intelecto. Considera la razón
sólo como una herramienta, aunque muy importante, al servicio
del intelecto, como la intuición, la imaginación
y la memoria, todos ellos elementos que juegan un importante papel
en las diversas etapas del proceso creativo de Vicente Pascual.
Laili
Nasr
Washington, DC. Enero, 2002.
1 Georges Vantongerloo,
"Réflexions," in De Stijl: Complete
Reprint (Amsterdam, 1968), I:152.
2 Aitareya Brahmana, vii. 2.
3 El formato políptico de muchos de sus trabajos de este
periodo está en relación con el concepto del biombo
oriental.
4 "Vicente
Pascual/Una Geometría Existencial." Ed. Ibercaja
Zaragoza, 1997.
5 De una entrevista con el autor, 12 de diciembre de 2001.
6 "Vicente
Pascual/Nómadas." Ed. Galería Edurne, Madrid,
1995.
7 Ibid.
8 David S. Rubin, Concerning the Spiritual: The Eighties.
ed. San Francisco Art Institute, San Francisco, CA. 1985.
9 Seyyed Hossein Nasr, Islamic Art and Spirituality. ed.
SUNY, Albany, New York, 1987, p. 190.
10 Vicente Pascual, enero, 2002.
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Laili
Nasr es conservadora en el Department
of Special Projects in Modern Art
de la National Gallery of Art, Washington DC, donde prepara
el catálogo razonado de Mark Rothko desde 1995.
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